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11
MAY
2015

La misteriosa vida de las sardinas

La escasez de la sardina en aguas del Cantábrico es todo un misterio. Nadie, ni siquiera los propios expertos, saben explicar por qué una de las especies más típicas de la temporada estival ha desaparecido prácticamente de nuestras costas. El pasado verano algunas pescaderías de la comunidad ya tuvieron que recurrir a producto de Portugal y el Mediterráneo ante la falta de recurso frente a las costas gallegas. Este año, algunos profesionales ya temen incluso que en la época de más demanda un kilo de sardinas llegue a costar más que el de merluza, ante la escasez de cuotas de pesca y también de recurso.

Un reciente estudio, publicado en la prestigiosa revista Global Change Biology, aporta algo de luz a este enigma. La investigación, de la que ya informó este diario, demuestra que el aumento continuado de la temperatura del agua a nivel mundial ha modificado el área de distribución de especies subtropicales, como la sardina, el boquerón, el jurel y la caballa, hoy cada vez presentes en el mar del Norte.

Para demostrar las consecuencias del calentamiento del agua, el equipo de investigadores analizó 57.000 censos de peces a lo largo de la plataforma continental europea entre los años 1965 y 2012. El trabajo, el primero que se realiza a gran escala temporal y espacial en el mundo, revela que las sardinas y otras especies que cuentan con ciclos de vida rápidos, fase larvaria planctónica y baja dependencia del hábitat, son altamente vulnerables a cambios en la temperatura de los océanos. Fruto de esta situación, los investigadores advierten de que los pueblos costeros altamente dependientes de estos recursos pesqueros deberán adaptar sus economías a los nuevos contextos ecológicos.grafico

Sin embargo, esta investigación no resuelve mucho en España, según asegura el biólogo Rafael González-Quirós, del Centro Oceanográfico de Gijón. «El informe habla de una tendencia general, pero no se centra en la Península Ibérica. Lo de aquí es mucho más complejo», afirma. Hasta ahora, precisa este investigador, no se ha podido concluir que la escasez de sardina en el Cantábrico sea consecuencia directa del calentamiento global. Una de las mayores complejidades que tienen los expertos para explicar la razón por la que cada vez hay menos recurso en aguas ibéricas está relacionada con las variaciones que se producen en el reclutamiento, esto es el número de individuos que superan los 11 centímetros y que son susceptibles de ser pescados.

Las sardinas alcanzan esa talla aproximadamente un año después de haber nacido. «No sabemos lo que ocurre desde que ponen los huevos hasta que alcanzan esa talla. Y con lo que nos encontramos es que cada tres o cuatro años hay un reclutamiento bueno, que hace que mejore el stock, mientras que el resto de temporadas son malas», reconoce González-Quirós. Aun así, la tendencia registrada desde 1976 es claramente decreciente. Eso se traduce en que cada vez hay menos individuos en el caladero.

Las variaciones en el tamaño del stock entre unos años y otros, según indican los expertos, se debe a que durante las fases de huevo y larva la mortalidad es extremadamente alta: más del 90% de los individuos mueren antes de alcanzar la fase juvenil (cuando alcanzan los tres o cuatro centímetros). «Tanto los huevos como las larvas son planctónicos, es decir, están a merced de las corrientes. Por tanto, si las condiciones de alimento, temperatura o abundancia de depredadores no son favorables, la probabilidad de supervivencia es bajísima, casi nula», indica González-Quirós.

En el momento que alcanzan la fase juvenil, las sardinas incrementan considerablemente su capacidad de nadar y la mortalidad, aunque todavía es alta, se reduce considerablemente. De este modo, cualquier alteración en las condiciones de supervivencia durante las primeras fases de desarrollo de las sardinas tendrán una gran importancia sobre el número de reclutas.

Actualmente, el Centro Oceanográfico de Gijón tiene identificados los factores que pueden afectar a la supervivencia de la sardina, que son dos: la temperatura del agua y la abundancia de plancton. Sin embargo, el biólogo Rafael González-Quirós expresa que esos factores interaccionan entre si e incluso su influencia varía de unas campañas a otras, lo cual dificulta concluir que efectivamente el calentamiento global es la causa de la escasez de esta especie en aguas del Cantábrico.

No obstante, en los últimos años se han dado importantes pasos sobre la investigación de la población de sardina en aguas ibéricas. Hasta hace poco, uno de los mayores problemas que tenían los expertos era saber de dónde venía esta especie. Pero ese enigma ya está resuelto: las sardinas provienen de Portugal. «En el Cantábrico casi no se pescan parrochas, que son las sardinas que tienen un año y aparecen frente a la costa norte de Portugal y en menor medida en las Rías Baixas. Los ejemplares que habitan y se pescan en el Cantábrico son en su mayoría de dos o más años, y por lo tanto tienen que venir necesariamente de otra parte. La puesta que realizan estas sardinas en el Cantábrico, o bien desaparecen casi en su totalidad o bien son arrastradas por las corrientes hacia otras zonas de reclutamiento», razona González-Quirós.

El fuerte descenso que se ha producido en la parte del stock del norte de Portugal en los últimos años y de casi a la vez en el número de sardinas en el Cantábrico haya decrecido hasta casi desaparecer, sí parece una evidencia clara de que las sardinas cantábricas provienen tradicionalmente del stock de reclutas que se observa en Portugal y el sur de Galicia. Al menos ese misterio está resuelto.

Fuente: La Opinión de Coruña

Enlace: http://www.laopinioncoruna.es/mar/2015/05/11/misteriosa-vida-sardinas/955131.html

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